
El tiempo es uno de esos factores que escapan de nuestro control, como la mayoría de los acontecimientos de la naturaleza; quisíeramos dominarlo, poder hallar una forma de revertir los efectos de su implacable marcha... lamentablemente no hemos encontrado la forma de manipularlo. Y solo podemos congelar pequeñas huellas de su paso através de nuestras vidas, verbigracia: las fotos, los recuerdos...
El ósculo comienza con la mirada, visión de los ojos del ente anhelado... ellos también nos miran, pero se muestran esquivos. Este primer contacto será decisivo en lo que ocurra a continuación.
El contexto debe ser relajado, amigable, cómodo... alejado de cualquier tensión ... es un entorno en el que ya hemos estado antes.a
A lo largo de la charla vamos recordando como se sentía estar juntos, como nos divertimos, como peleamos... por qué nos dejamos... Pero esos recuerdos no deben abrumar nuestra concentración o habremos fracasado.
Parece que por un momento todo a nuestro alrededor se ha apartado... miramos y escuchamos ruidos, pero los ojos y voces de nuestras almas siguen ahí.
Es una charla sobre los planes en marcha, cosas que no conocíamos... eso es atrayente, los pensamientos nunca antes materializados.
Lo siguiente es un leve contacto físico, un roce con la mano... la adrenalina comienza a fluir más rapidamente y la concentración está en mi mano sosteniendo la tuya... una invitación a bailar quizás sea lo más adecuado, evitar las miradas ajenas... la presión sobre lo que haremos a continuación.
Ese lugar oscuro, bañado con estrellas verdes y música que parece desentonar con la atomósfera deseada, pero que al final será cómplice de la estrechez de ambas masas. Los cuerpos se funden en un gran abrazo, acompasados por la música levitan tranquilamente alrededor de un lugar en donde nadie más lo hace. Sus voces son apenas perceptibles.
Unas palabras previas, los pesamientos sobre la inimaginable reunión y los recuerdos pasados...
En ese momento no hay nada más que decir...
El acercamiento es lento, sigo tu mirada hacia el lugar prometido... parecieras sorprendida, pero a cada centímetro de proximidad te muestras más confiada, orgullosa de saberte deseada.
El contacto trae consigo la última descarga de adrenalina que nos hace sentir más elevados, como si cayéramos al vacío.
Esta parte puede ser la más peligrosa, pues de ser erróneos nuestros movimientos... este momento terminará en contravención a nuestros deseos.
Finalmente, el beso se da, más que con los labios... con la mente, con el corazón.
El ósculo comienza con la mirada, visión de los ojos del ente anhelado... ellos también nos miran, pero se muestran esquivos. Este primer contacto será decisivo en lo que ocurra a continuación.
El contexto debe ser relajado, amigable, cómodo... alejado de cualquier tensión ... es un entorno en el que ya hemos estado antes.a
A lo largo de la charla vamos recordando como se sentía estar juntos, como nos divertimos, como peleamos... por qué nos dejamos... Pero esos recuerdos no deben abrumar nuestra concentración o habremos fracasado.
Parece que por un momento todo a nuestro alrededor se ha apartado... miramos y escuchamos ruidos, pero los ojos y voces de nuestras almas siguen ahí.
Es una charla sobre los planes en marcha, cosas que no conocíamos... eso es atrayente, los pensamientos nunca antes materializados.
Lo siguiente es un leve contacto físico, un roce con la mano... la adrenalina comienza a fluir más rapidamente y la concentración está en mi mano sosteniendo la tuya... una invitación a bailar quizás sea lo más adecuado, evitar las miradas ajenas... la presión sobre lo que haremos a continuación.
Ese lugar oscuro, bañado con estrellas verdes y música que parece desentonar con la atomósfera deseada, pero que al final será cómplice de la estrechez de ambas masas. Los cuerpos se funden en un gran abrazo, acompasados por la música levitan tranquilamente alrededor de un lugar en donde nadie más lo hace. Sus voces son apenas perceptibles.
Unas palabras previas, los pesamientos sobre la inimaginable reunión y los recuerdos pasados...
En ese momento no hay nada más que decir...
El acercamiento es lento, sigo tu mirada hacia el lugar prometido... parecieras sorprendida, pero a cada centímetro de proximidad te muestras más confiada, orgullosa de saberte deseada.
El contacto trae consigo la última descarga de adrenalina que nos hace sentir más elevados, como si cayéramos al vacío.
Esta parte puede ser la más peligrosa, pues de ser erróneos nuestros movimientos... este momento terminará en contravención a nuestros deseos.
Finalmente, el beso se da, más que con los labios... con la mente, con el corazón.


0 comentarios:
Publicar un comentario