Muchas personas me han dicho que ahora todo será distinto, que voy a comenzar a extrañarla. Es un duelo que debo llevar serenamente.
La verdad es que este último año fue el más complicado, un hartazgo impresionante por las materias, los compañeros, el trabajo y yo mismo. Si hay algo de lo que me arrepiento es no haber disfrutado más, haber hecho más amistades, obtener mejores calificaciones, haber sido un poco más feliz en ese lapso.
Ahora dejo de ser estudiante, ahora son mayores las responsabilidades.
Es fin de la carrera, y el principio de mi tesis.
La vida cobra otro sentido. El tipo de abogado que quiero ser es aguerrido, astuto, inteligente, noble y leal, con las instituciones, clientes y contrarios. Con tiempo para todos, pero sobre todo para mi, para disfrutar mi vida y tomar las pequeñas dificultades con serenidad.
Me gusta la oración de la serenidad porque aplica para cualquier ámbito de la vida:
"Señor, concédenos serenidad
para aceptar las cosas que no podemos cambiar,
valor para cambiar las que sí podemos,
y sabiduría para discernir la diferencia",
Gracias, porque solo tú sabes lo complicado que me resultó cumplir este sueño... Hay otros, y esos son contigo.


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