Clase final de Filosofía del Derecho . . .

La primera semana de clases en este semestre experimenté un cisma, algo que sacudió mi experiencia académica, tal cual lo experimentó la iglesia católica ante las ideas revolucionarias de Lutero. Había llegado a un punto importante en la carrera y una pregunta del profesor de Internacional sacudió a más de uno en mi grupo: ¿Qué es el Derecho?

Recuerdo que esos días y la semana que le siguió, tuve una sensación de inseguridad, incertidumbre, como si el mundo se cayera a pedazos. Había a llegado tan lejos en la carrera y no era capaz de definir mi materia de estudio . . .

Pensé, acertadamente, que la Filosofía podría auxiliarme para responder ese cuestionamiento. Entré a una clase de Filosofía del Derecho con Germán Sandoval (mismo que después supe que había tomado clases con Hofmann en el posgrado) quien es buen profesor y sentí un gran alivio porque el panorama lucía más diáfano. Pero cuando mi hermano me dijo: Tienes que escuchar a este sujeto Hofmann, pensé, bueno estoy por decidir dónde me quedo.

Cuando lo vi pensé, ¿a poco este sujeto que viste como cualquier persona desempleada en la calle (pantalones vaqueros, sudadera y botas cafés) sabe mucho? Por segunda vez en la carrera me dieron una bofetada con guante blanco (sólo que este tenía un yunque intelectual dentro) pues explicó a Sócrates con ejemplos de la vida cotidiana y palabras comunes entre la perrada como: güey, no manches, arroz, mongol, mariqueras . . . etc.

A partir de entonces me di cuenta que en nada se parecía a los demás profesores con quienes había cursado, salvo por lo amena de su clase y su humor, nisiquiera Granados Atlaco (muy bueno para resolver inquietudes y respeto hacia los distintos puntos de vista) en Introducción al Estudio del Derecho y Delitos en Particular , Olvera de Luna en Sociedades Mercantiles(muy distinta materia), Hernández Islas en Teoría del Delito (omito DPP), Bulmaro Castillo en Metodología (bueno de hecho él ni se mete con el programa nos hace leer el periódico y nos revisa la ortografía, es un maldito no se inscriban con él XD), Madrazo Lajous en Teoría Constitucional que son los más trascendentes con los que he logrado tomar clase. Nunca podría mencionar a mi profesor de Teoría del Derecho porque nunca dio clase, mandaba a un tipo de 8° semestre que nos dictaba del libro de García Máynez.

Fue claro a exponer a los filósofos más conocidos y otros no tanto (para los que no estamos muy versados en Filosofía) como Locke, Descartes, Hume, Bentham, Kelsen y

Tiene mucho mérito explicar de forma clara a los clásicos, pero cuando entró a la modernidad y lo que acontece hasta nuestros días me sorprendió su dominio de los temas, porque cita a tantos autores expone sus principales argumentos y sus contrarios. Al escucharlo uno piensa, ¿qué este tipo no hace otra cosa que no sea leer?

Recuerdo la anécdota de por qué dejó de postular, triste que a veces justicia y derecho no estén en el mismo camino. Por eso es que se ha dedicado a la docencia, formar gente con el criterio suficiente para modificar lo que está mal.

No puedo referir más sobre mi experiencia porque podría exagerar en alabanzas hacia el profesor (con mis mariqueras) me hubiera gustado que todos los que lleguen a leer esto pudieran haberlo escuchado alguna vez.

Dicen que abandonará nuestra universidad, no estoy seguro pero le agradezco la pasión con la cual daba clase, la charlas fuera del aula que tuvimos, le agradezco la cabalidad con la que sigue sus ideas.

Sus palabras de despedida del curso fueron las siguientes:

"No teman a la crítica, varios de los autores que revisamos éran jóvenes de su edad cuando escribieron sus obras . . . entre más viejos se hagan mayor temor habrá . . . "

"Ser joven es tener coraje, no lo desperdicien, no dejen que la juventud se les vaya entre los dedos como agua . . . Vivir una existencia sin trascender es triste . . ."

¡Gracias Alfonso!

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