"Yo no te abandoné"
Bien dice la sabiduría popular: el indio no tiene la culpa, sino el que lo hace compadre... el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra... etc etc.
Se me ocurrió que tal vez ahora sería diferente, que si no hay un lazo de responsabilidad, por lo menos una amistad, algo de cuates... pero no, me equivoqué, erré nuevamente, probablemente hasta pequé de tonto.
Y es sabido que una persona es complicado que cambie, lo es más para una persona mayor.
No recibí nada antes, ahora menos.
No papá, ya no eres nada para mi, no significas nada en mi vida. No eres mi padre, no eres mi amigo, no eres mi cuate; creo que lo único apropiado para definirte es: conocido. Eres un accidente en mi vida, afortunado o no... me inclino por la primera opción. Un mueble viejo, polvozo y arrumbado en lo más recóndito de mi ser.
Ahora es momento de vaciar el armario, van afuera todas las cosas que no me son útiles... tal vez haga una venta de garge... alguien puede encontrarte un buen uso.
No te guardo reencor, creo que hasta debo darte las gracias porque me enseñaste algo... nunca abandonar a alguien cuando todavía no tiene la capacidad de sobrevivir por sí mismo. Los resultados de esto los conoceré con el tiempo.
Perdí un padre contigo, pero la conciencia eterna... la fuerza creadora de todo lo que existe en el universo... y si quieres llamarle Dios, por mi está bien, me obsequió 4... dos de los cuales tuvieron que adelantarse en este viaje.
Facundo Cabral dice que hay que agradecer por todas las personas que hemos conocido, es cierto, y no sufrir las pérdidas, más bien alegrarnos por el peso que nos es quitado de los hombros...
Gracias porque ya no te sufro...
Te deseo una vida feliz, tan feliz como la mia